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lunes, 20 de noviembre de 2017

Robin Hood y su falacia económica



Era una época feudal, bajo el argumento de la equidad fue justificando su accionar.

Domingo 19 de Noviembre de 2017

Fue héroe para unos, un forajido y ladrón para otros. Su autor Ghino di Tacco se inspiró en Robin Locksley, un hombre que vivió al margen de la ley en el bosque de Sherwood. Un tipo muy hábil con el arco y flecha, un verdadero encantador. Se hizo famoso por su lema de "robar a los ricos para repartirlo entre los pobres". Robar está mal, no importa el motivo, tampoco nada lo justifica. Era una época de feudos y de exclusión, bajo el argumento de la equidad buscada fue justificando su accionar.

El personaje nace en 1160 en Yorkshire luego de la invasión normanda y se lo denominó El príncipe de los ladrones. En verdad fue un "rico" que ante las enormes injusticias y la corrupción del señor feudal, se adueño de la cruzada para hacer justicia por mano propia.

Antiguamente, la gente proclamaba que paguen impuestos los ricos para dárselo a los pobres. Así este personaje sentó bases ideológicas que hasta hoy siguen vigentes. Mucha gente aún, cree que es un acto de justicia y poco en verdad tiene de ello, mas aún si hablamos en términos de economía.

Antiguamente, los ricos no pagaban impuestos. Sí los pagaban la clase media y la clase educada con altos ingresos. En Inglaterra y Estados Unidos no existían los impuestos. Sólo eran temporales y se utilizaban para solventar los gastos originados por las guerras (Napoleón-1799 / Guerra Civil EEUU 1861). En 1874, Gran Bretaña pasó a grabar la renta en forma definitiva, lo propio hizo EEUU en el año 1913.

En ambos casos, los impuestos fueron originariamente aplicados sólo a los ricos. La clase media y baja o pobre fueron convencidos que esta era la situación correcta . Pero una mala noticia un día llegó, y se dio cuando el gobierno probó el sabor del dinero. Fue en ese momento en que la gula recaudadora del fisco como pecado capital comenzó a proferir todo tipo de distorsiones a la economía real.

Robin Hood al igual que un encantador de serpientes desplegó sus habilidades para dominar temporalmente ésa falacia económica (robar o quitar a los mas tienen para distribuir entre los que menos). Esta falacia no resiste un análisis serio, pero sí uno de orden demagógico, que aunque tampoco se sostiene en el tiempo, perduró y se consolidó por su carácter coactivo.

Una de las raíces del problema puede encontrarse en la educación matemática para el manejo fiscal del dinero. Los "ricos" intelectualmente desarrollan habilidades con la que genera sus ingresos por sobre sus necesidades, creando activos y riquezas que a su vez se reinvierten para generar más ingresos.

Del otro lado los llamados "pobres", generan sus ingresos con el producto casi exclusivamente de su trabajo. Si no cuentan con una adecuada educación económico-financiera, gastaran sus recursos por sobre sus capacidades, generándose pasivos que los confiscan y los transforma en esclavos de sus decisiones, quedando librados al azar del gobierno de turno para su asistencia.

La pregunta es ¿cómo seguir sosteniendo la falacia populista-comunista de quitarle a los más ricos para repartir a los pobres cuando la solución va por el lado de crear las condiciones que nos permitan generar las riquezas? ¿Qué podemos repartir si no la generamos previamente?

Por estos días se discute una reforma tributaria. Al consenso de quienes somos economistas este borrador no parece ser el que aporte las soluciones de corto plazo y corrija las enormes distorsiones que los impuestos generan en la economía. Somos campeones del mundo según el Foro Económico Mundial (2016-2017), puesto 138/138 economías analizadas en presión impositiva, quitándonos competitividad, alejándonos del mundo y postergando las oportunidades de crear las riquezas para luego si, repartirlas como reclamaba Robin H.

Todo impuesto genera distorsiones en la economía y un solo ganador. Siguiendo la grafica: Pc, precio que pagamos al comprar (incluyendo los impuestos); Pv, precio que reciben los proveedores (sin impuestos). La carga de impuestos se reparte entre la oferta y demanda de forma proporcionales. Los compradores pierden A+B, los vendedores D+C, además se genera la perdida de eficiencia por B+C. ¿Quién gana? El Estado, que recibe A+D en ingresos.

En definitivas, más impuestos aumentan el precio y reduce las cantidades transadas. El consumidor pagará más y el productor resiente su estructura. Cuanta más elástica sea la demanda (plana), mas pierde el empresario. Cuanto más inelástica (vertical) perderá el consumidor. Pero todos pierden, salvo el Estado. Por lo visto, la solución al déficit no viene por el lado de los impuestos. El margen de maniobra ¿está terminado? ¿Y si probamos por el lado del gasto?

Según el presupuesto 2018 será necesario contar un financiamiento del 8,2% del PBI para equilibrar el insostenible déficit fiscal que fue y sigue siendo alimentado por políticas keynesianas que inflando el gasto y estimulando la obra pública generaron "soluciones" de corto plazo que se pagan en el largo.

Si de revisar las cuentas se trata, el Estado y dirigencia tienen por delante un desafío mayúsculo: 4,3% del PBI como déficit primario, 2,3% por intereses de la deuda externa, 1% de déficits provinciales, 1,7% del déficit cuasi fiscal (Lebacs incluido). Total 9,3% del PBI como desajustes a cubrir. Desde lo conceptual: ajustar el tamaño del Estado en su punto pagable y útil, con administraciones eficientes, menos burocráticas y que generen valor en vez de costos y trabas. Una reforma del sistema jubilatorio, actualmente quebrado que solo es viable si hay 4 aportantes por cada pasivo (la promesa del 82% móvil) cuando la ecuación actual está muy lejos de eso. Una reforma impositiva, que simplifique el esquema y haga viable los proyectos de inversión, así como una reforma laboral que lejos de pensar en precarizar el trabajo, brinde las herramientas para que generar nuevos empleos.

Una batería de medidas están pendientes y en discusión por estos días. El famoso "gradualismo" parece que vino para quedarse. Mientras esperamos que los cambios de fondos se produzcan, los ajustes siguen recayendo en los ciudadanos pagadores de impuestos. ¿Serán estas medidas pendientes las que permitan arribar al equilibro fiscal que perdimos hace 80 años y nos empobreció?¿Serán las que en definitivas nos devuelvan la chance de ser competitivos, de generar riquezas y distribuirlas, sin la necesidad de contar con un Robin Hood que "robe" a los ricos para favorecer a los pobres?

Es momento que las autoridades "transpiren la camiseta" y que el ajuste sea parte de su dieta, así como lo hacemos cada vez que pagamos los impuestos.

Por Gustavo Helguera

La economía y el Síndrome de Estocolmo en las relaciones laborales

ECONOMÍA

Un ejemplo laboral se encuentra cuando bajo determinadas circunstancias temporales o geográficas los empleadores asumen posturas abusivas y amparados en eso, sus colaboradores acaban solidarizándose con sus empleadores.

Era Agosto de 1973 cuando un tal Jan Erik Olsson perpetró un robo en Banco de Crédito Estocolmo (Suecia). En su raid delictivo y al verse acorralado por las fuerzas de seguridad, tomó a varios empleados del banco como rehenes para su negociación. Tenía altas pretensiones para negociar su entrega y bien las hizo valer en su momento.

Lo novedoso del caso fue que los rehenes finalmente terminaron "protegiendo" al raptor para evitar que fueran atacados por la policía. Durante su cautiverio, una de ellas afirmó que «no le asusta Clark ni su compañero, sino que más temor le generaba el accionar de la policía», cuenta la historia cuenta luego de la liberación.

El psiquiatra Nils Bejerot, asesor de la policía sueca durante el asalto tomó esta situación como caso testigo para lo que luego fuera descripto como Síndrome de Estocolmo para referirse a la reacción de los rehenes ante su cautiverio.

Un tiempo después, en febrero de 1974 la nieta del magnate William Randolph Hearst, fue secuestrada por el ejército Simbionés de Liberación (grupo de guerrilla urbana surgido en California en 1973). Dos meses después de su liberación, la mujer se unió a sus captores y reforzó la popularidad al término de "Síndrome de Estocolmo". El término ganó relevancia al punto que se puede aplicar a tu economía.

Pensalo en términos de finanzas personales. La economía argentina te obliga a ser "economista y equilibrista" full time. Los permanentes desafíos que genera el entorno económico hostil te posiciona en un lugar en que los errores se pagan caros. Por ejemplo y en términos de inflación, quienes no buscaron alternativas para que su dinero rinda el último año, el esfuerzo e ingresos perdieron en promedio un 40%.

Cuando estas situaciones nos afectan, quienes tienen la fortuna de contar con información calificada o asimétrica (uno sabe más que el otro y lo hace valer) generan ventajas sobre quienes no la disponen y son damnificados. Si bien no todo en economía es suma 0, las desventajas de acceso a la información tienen altos costos.

Un ejemplo laboral se encuentra cuando bajo determinadas circunstancias temporales o geográficas los empleadores asumen posturas abusivas y amparados en eso, sus colaboradores acaban solidarizándose con sus empleadores asumiendo que aunque malo conocido, es lo mejor que les puede suceder consagrando la sumisión.

La economía en "negro" que nos afecta desde hace décadas (hoy supera el 30%) es otra forma de sometimiento. Cuando aquel agente económico (empleado en relación laboral) trabaja para una organización que sostiene su estructura con evasión no tiene acceso a mecanismos de financiación o créditos adecuados, debe acceder a canales alternativos altamente costosos y marginales.

La famosa Forestal (The Forestal Land) fue quizás uno de los ejemplos autóctonos mas ajustados a la concepción de la usura y la expropiación al punto de ofrecer además un monopolio de abastecimiento a quienes aportaron todo su esfuerzo físico.

Y de la historia económica muchas veces no logramos extraer las enseñanzas y capitalizar los errores, los que muchas veces los volvemos a cometer pagando las consecuencias. Los ejemplos en el plano político como en la dirigencia toda son, el Síndrome de Estocolmo en su más pura versión. Los abundantes modelos de adhesión por el simple afán de pertenencia (gremios, sindicatos, clubes, partidos políticos) generan una incondicionalidad que se transforma en fanatismo con costos infinitos y sin sustancia.

Si en tu economía gastas más de lo que generás, te vas a endeudar. Si quieres vivir una realidad que no está acorde a tu situación de ingresos o generás mayores ingresos (trabajas más y mejor) o ajustás tu gasto. No será culpa de quien te presta sino de tu fantasía de creer que en economía los dislates no se pagan.



domingo, 2 de octubre de 2016

Qué es la pobreza?



Uno de mis hijos (Pancho, 7) me pregunto esta semana de que se trata la pobreza.
Fue una semana en la que parece nos dimos cuenta que 1 de cada 3 argentinos (32%, unos 8,7 mill para ser mas exactos según INDEC) padece un este flagelo evitable y otros tantos 6,3% (1,7 mill de argentinos) son indigentes.
Mira Pancho…
La primera definición sobre pobreza hace mención a una situación o condición socioeconómica en la que población no puede acceder a los recursos para satisfacer sus necesidades básicas, osea aquellas que permiten un adecuado nivel y calidad de vida tales como la alimentación, la vivienda, la educación, la asistencia sanitaria o el acceso al agua potable entre otras.
La segunda definición es la de indigencia (del lat. in 'no' y digerere 'disponer') esto se da cuando el ingreso que generas es insuficiente para cubrir una canasta básica de alimentos, vestimenta, etc., para un individuo o un hogar familiar. Quiero decir que con tus ingresos no logras cubrir el minimo de necesidades que se establecen en una Canasta Básica de Alimentos (CBA) en la que se tiene en cuenta parámetros kilocalóricos y proteicos
Hasta aca te hable de dos falencias pero también te tengo que contar que esto es resultado de lo que se llama política económica. Tambien te conte en algún momento que econo-mia es una ciencia y un arte con el que debes asignar tus ingresos (para eso primero generarlos) y luego distribuirlos de la mejor forma posible (gastarlos, invertirlos o ahorrarlos).
Pero Papa, porque me decis es es evitable y pasa entonces?
Las economías son seres vivientes porque nacen, crecen, se reproducen y también mueren (sus ciclos o modelos económicos).
Las personas, las familias y los países que crecen lo hacen porque sus ingresos también lo hacen. Este crecimiento se mide por el PBI Real (osea la cantidad de bienes y servicios que se produce en su economía). Se estima que un  crecimiento per capita de 1% anual puede tomar unos 60 años en duplicar el ingreso promedio de las personas, con un crecimiento del 3% anual unos 23 años y con un crecimiento del 7% anual, en una década podríamos ver los cambios.
En la economía hay 4 etapas muy marcadas. La etapa agrícola (año 0 al 1500 – PBI per capita 0,01), la agrícola avanzada (hasta el 1700 – PBI per capita 0,04), el capitalismo mercantil (1720-1820 – PBI per capita 0,07) y el capitalismo (1820-2009 – PBI per capita 1,31). Esto quiere decir que el verdadero salto de crecimiento económico vino de la mano de la revolución industrial.
Cuando las economías crecen, van dejando atrás las estructuras productivas menos rentables. El sector agrícola se reduce, crecen las industrias que producen valor agregado, los servicios también crecen rápidamente, se desarrolla la urbanización, hay mas profesionales especialistas y se genera la llamada división del trabajo.
Ahora estas condiciones no se dan de un dia para otro, tampoco por arte de magia, sino porque los distintos gobiernos tienen una mirada homogénea en cuanto al modelo de país. Si tenes recursos naturales y podes ser (y lo sos) un exportador de alimentos al mundo, como entender primero que no logras abastecer tu mercado interno (y hay gente que pasa hambre) y segundo que existan políticas que traben el desarrollo de la “industria” que te permite generar los ingresos. Poca lógica no?
Por ejemplo, cuando los empresarios deciden invertir en maquinas para producir, lo hacen solo si se dan determinadas condiciones tales como: previsibilidad de condiciones, reglas de juego visibles, estadísticas confiables y cuando también vislumbran el sentido común en las políticas económicas que el gobierno lleva adelante. Estas inversiones generan lo que se llama “externalidad positiva”, es decir un derrame de condiciones que dan empleo, producción, ingresos, crecimiento.
Entonces te respondo que es evitable un país sea pobre en la medida que tengas la bendición de contar con recursos (y nuestro país los tiene) y si la dirigencia es eficiente en el manejo de los mismos (materia pendiente).
Entonces Papa?
Entonces te respondo que es evitable un país sea pobre en la medida que tengas la bendición de contar con recursos. Nuestro país lleva 30 años de pobreza.
Argentina en la I y II GM crecia a tasas que triplicaban el promedio mundial (en presidencias como las de Alberdi, Sarmiento y J.A. Roca). De ser el 5º país del mundo con el mejor ingreso per capita, llegamos hoy al puesto 53º. Las exportaciones llegaban a 65% del PBI y ahora no llegan al 10%. Esto explica parte de la decadencia. Nuestro país decidió cerrarse el mundo y estamos pagando las consecuencias.
Otro motivo, es que gastamos mas de lo que generamos. El Estado argentino, que es enorme se lleva mas del 50% de los ingresos de su población. Trabajamos mas de 180 dias al año para pagar impuestos a cambio de funciones básicas que no recibimos en calidad ni cantidad (seguridad, educación, salud).
En los últimos 60 años, el Estado argentino tuvo mas de 55 años con déficits (gastos mayores que ingresos) y con una recaudación siempre creciente. La pregunta, es adonde fueron los fondos? A pesar de este escenario, los gobiernos en vez de trabajar para eficientizar el gasto, lo que hicieron fue emitir dinero. Y ese dinero sin respaldo, genero inflación. La inflación como un impuesto, genero deterioro de condiciones.
Y este deterioro de condiciones, se llama pobreza.

Lic. Gustavo Helguera