domingo, 29 de septiembre de 2019

La economía de Tom & Jerry

La economía argentina y la carrera de Tom & Jerry

Los salarios vienen hace más de una década perdiendo la batalla contra la inflación.
William Hanna y Joseph Barbera fueron los creadores de la famosa dupla Tom & Jerry. Una pareja de mascotas amigas y enemigas intimas que por varias generaciones captaron con sus historias nuestra atención. Dicho sea de paso, ganaron 7 premios Oscars. Todo un éxito.
Hoy, los niños tienen una variopinto de estímulos tan amplio que lograr su atención es cada vez más complejo y se ha vuelto un recurso absolutamente escaso. Volver a la inocencia de aquellos días, sería una buena forma de revivir valores, en cierto modo esas mascotas eran muy compañeras y se defendían mutuamente.
Dejemos la inocencia de lado y pasemos a la economía que tiene varios clásicos de discusión y ocupación permanente como es la carrera de los salarios contra la inflación, otra interminable historia del gato y ratón.
Los salarios vienen hace más de una década perdiendo la batalla contra la inflación. Digamos que la inflación corre más rápido que los salarios y es por esta diferencia en velocidades, que en promedio todos perdemos poder de compra y por ende somos más pobres.
David Ricardo (1772-1823) un Tom & Jerry de la economía, definía al salario en la teórica microeconómica como el pago por la productividad y en su ley de rendimientos decrecientes, el salario de equilibrio era aquel que iguala a su productividad marginal (w=pmgl). Técnicamente aquellos eran de subsistencia “Ley de bronce de los salarios”, que solo alcanzaban para sobre-vivir y reproducirse a duras penas.
O sea que el salario paga lo que en verdad con el trabajo cada uno agrega al producto final. Quien coordina la producción (el empresario) en sus cabales, no pagaría un salario más alto de lo que en verdad recibe por el trabajo y su productividad asociada, a menos que justifique su accionar en obras de beneficencia u otra modalidad que escape a la lógica económica.
¿Qué determina el valor agregado o lo productivo que somos?: El nivel educacional, la actualización continua; la eficiencia de los procesos productivos, la re ingeniería; la tecnología incorporada (ahorro previo como condición necesaria); la vagancia o la proactividad (salir de la zona de confort); la “tajada” que se apropia el Estado (resta al consumo e inversión)
“Inflación por el ascensor y salarios por las escaleras”. Fue una frase acuñada por un ex presidente que, en su tercer mandato por el shock del petróleo y la “inflación importada” daban lugar a un episodio de actualización de salarios por sobre la inflación en orden del 220% (inédito). Claro que, como nada es gratis en económica esas cuentas se pagaron con mas retrasos y decadencia propia de escenarios artificiales.
Estamos en pre-elecciones, momento en el que abundan los eslogans sin contenidos, las soluciones mágicas y la demagogia egoísta. Eso si, tantos años de retraso y educación en retirada van generando la tierra fértil para que germinen los sin sentidos. Los “chistes y los artistas” son los mismos, solo que el público se renueva. Debemos aprender qué lo gratis no es tal y qué no pagar las cuentas siempre sale caro.
Ante este escenario de salarios qué no alcanzan podríamos intentar una postura diferente: a) renovar conocimientos, desaprender, b) hacer mejor lo que hacemos, profesionalizarnos y c) aprender a leer un mercado con necesidades renovadas.
En definitivas buscar la solución aportando valor y siendo más productivos en lo que hacemos, es una postura de asumir responsabilidades y no esperar qué el escenario cambie, al menos por ahora.
La matriz llamada mercado (los consumidores, vos y yo) juzgamos productos y servicios en cada compra y como contrapartida pagamos un precio o una compensación. Este ultimo se justifica en función del valor que agregamos con lo que hacemos y que será un salario cuando trabajamos en relación de dependencia o un precio del bien o servicio que brindamos como emprendedores.
Cada cual al momento de comprar y pagar por algo, asumimos qué estamos recibiendo algo qué vale más de lo qué estamos en efecto pagando. Nadie pagaría más por algo qué lo considera menos valioso qué su pago.
Argentina se caracteriza por tener una mega y costosa estructura estatal. Sostener esta mochila con impuestos limita al privado en sus decisiones de consumo y a las empresas pagar mejores salarios y restringir la inversión. 1+1=2. No digo nada nuevo, pero hay que repasarlo.
El elefante que supimos enquistar intenta “compensar” las fallas del mercado, cargándonos de mayores compromisos que, sin valor agregado debemos sostener con transferencias crecientes del privado al público.
Al menos la ultima década, argentina mantiene su nivel de producción (PBI) constante y como contraparte, hay mas ocupados (productivos es otra cosa). Igual producción y mas gente que asistir, la cuenta da un salario real (neto de inflación) que cae como un piano año tras año.
En escenarios recesivos (+ de 32 trimestres sin crecimiento) esta dinámica negativa se potencia y mas aun cuando las rigideces del mercado laboral imponen condiciones que no tienen por objeto compensar con mayor producción la caída de los ingresos salariales sino la de sostener un salario a como de lugar generando una globo condenado a estallar.
No sugiero ajustes de salarios sino foco en la producción, estímulos impositivos y regímenes de industrialización competitiva que aspiren los fondos del sistema financiero hacia el productivo. Es la única forma en que vamos a poder pagar la deuda.
Entre los años 2022 y 2023, deberemos honrar vencimientos de deudas por más de 45 mil millones de dólares. Esto significa qué producir y a toda velocidad es indispensable.
La carrera Tom & Jerry de salarios e inflación seguirá siendo un clásico en la medida qué el Estado siga siendo un pesado socio a quien mantener. Ganarle con salarios a la inflación dependerá de la capacidad de producción, de menores impuestos, de mayor apertura económica, de un gasto público más eficiente y de un pueblo que se re eduque sobre la base de agregar valor.
El estado verdaderamente crítico de la economía Argentina, amerita que aquellos qué hoy se pelean cómo gato y ratón, sean solidarios en consensuar soluciones, como lo hacían Tom y Jerry cuándo se mandaban de las suyas. La economía siempre tiene dibujos





Las 4 patas de la economía

Las cuatro patas económicas

Todavía resuena el revival del cepo cambiario, una versión light de una película que ya conocemos.
Domingo 15 de Septiembre de 2019
Todavía resuena el revival del cepo cambiario, una versión light de una película que ya conocemos y que dado el escenario económico, se imponía casi sin opciones, era necesario.
Está restricción desde la óptica de política monetaria, altera el resultado que se lograría si las fuerzas de oferta y demanda operaran libremente, pero la desconfianza (fundada) y el desprecio por la moneda nacional obligan decisiones de este tipo. La erosión de 13 ceros parece aún no ser suficiente.
La moneda no es un símbolo patrio, es un engranaje de la economía que fue y es muy descuidado por quienes gestionan la cosa pública. Se ve cómo un fusible qué amortigua en el corto plazo los déficits y condiciona el crecimiento en el largo plazo. En castellano, se usa a discreción.
Siempre me llamó la atención de equipos comerciales cuando un líder muy rígido y bajo un esquema penitenciario de castigos y hay veces algún premio, obtiene los resultados deseados por parte de sus liderados.
Esa misma gente, con un líder que intenta evolucionar y volcar la responsabilidad de sus acciones en sus liderados y no en acaparar el monopolio de la decisión, por lo general obtiene resultados opuestos. Es posible que logremos mejores resultados bajo regímenes más estrictos y con menores grados de libertad?
Estamos a unos 50 días de un nuevo proceso electoral en el que los candidatos van rendir previamente un examen-debate sobre el que se seguramente se expondrán al menos conceptualmente los lineamientos de política económica sobre los que intentaremos planificar un nuevo escenario que pueda permitirnos salir del pantano.
El concepto de la demanda agregada (DA) puede servirnos para esquematizar el proceso de escucha activa e interpretar los discursos en función de a que variables de las más abajo descriptas nos están dirigiendo el mensaje y poder leer entre líneas cual es el horizonte.
Conceptualmente, la demanda agregada contabiliza el total de los bienes y servicios que son demandados por un país para su funcionamiento en un periodo de tiempo. Esta demanda deriva de: consumidores, empresas y el Estado. Esta sumatoria mide el equivalente del PBI y es por ello que se utilizan como sinónimos. Su formula: DA = Consumo + Inversión + GP + (X-M)
Asumamos por un momento qué estamos por armar una plataforma sobre la que intentaremos edificar algo, es este caso una idea de país, qué independiente de quién sea el inquilino del poder, no destruya lo anterior, evolucione y otorgue previsibilidad.
Estás cuatro patas sobre las que se pueden y deben construir las plataformas en materia económica podrían enumerarse en términos simplificados como sigue.
•Consumo: se construye a partir de un componente autónomo, la propensión a consumir (y/o ahorrar como contraparte) y en definitivas dependiendo del ingreso disponible. Claro está que sin ingresos disponibles y creciendo a menor ritmo que la inflación, esta variable seguirá siendo castigada. Dado que el consumo explica más del 80% del PBI, es determinante conocer cuáles son las propuestas para que este motor de vital importancia en la economía este dinamizado en todos los estratos de la sociedad.
•Inversión: es la segunda pata que mira hacia el futuro y que se explica por el nivel de producción (y las expectativas de futuro), las tasas de interés, las reglas de juego, las cargas fiscales y de la confianza que genera un proceso político que priorice la producción y el valor agregado como motor de desarrollo económico. Cuando pensamos y priorizamos las finanzas por sobre la producción, llegaremos inexorablemente a un callejón sin salida. Debemos enfocarnos en producir lo que en términos comparativos y competitivos somos geográfica y humanamente eficientes.
•Gasto público: otra de las aristas y que grandes dolores de cabeza nos trae, es inflar un globo bajo el argumento que el Estado tiene que brindar la solución de los problemas y por ende debe inmiscuirse crecientemente en todos los aspectos de la economía. En los últimos años el único sector que ha generado empleo, haciendo de la carga impositiva la espada de Damocles sobre el que junto con las tasas de interés anula cualquier proyecto de inversión. Un Estado que potencie al privado, que sea ágil en su burocracia, y transfiera capital humano al sector productivo. El beneficio será para todos.
•Comercio exterior: por estos días, casi no quedan economías que no se vinculen con el mundo. Cerrarse ya no es una opción, sería una sentencia. El mundo poso los ojos en argentina hace mucho tiempo y si logramos unificar criterios de hacia dónde está el norte, nuestras riquezas naturales podrían darnos un diferencial.
Las vacas lecheras de estos días. Argentina cuenta por estos días dos motores que cuando ganen dinamismo serán imparables: Vaca Muerta (Mendoza, La Pampa, Rio Negro, Neuquén) 35.000km2 con la reserva de gas y petróleo no convencional más grande de argentina y la segunda más grande del mundo (2,5 billones de dólares, 4 veces nuestro PBI).
Otro tanto para el caso del Litio (el oro blanco), una industria que actualmente aporta un 10% del total de las divisas que genera el agro y en los próximos años podría cuadruplicar su capacidad de producción.
Es suficiente para un domingo ya. A disfrutar en familia, pero no dejar de prestar atención en esta campaña electoral a los mensajes, las ideas y fundamentalmente a los mensajes subliminales, la clave está en los detalles y no en la grandilocuencia de los mensajes vacíos de contenidos.
La nueva generación dorada del básquet, habla de equipo, compromiso, planificación, largo plazo y unidos cuando salen a la cancha. Los resultados los avalan.
¿La dirigencia se animara a evolucionar? Seguramente que sí. El contexto lo amerita.



La agenda impostergable

Digamos que el inicio de la primavera desde lo emocional implica una renovación de las expectativas. Vamos dejando atrás los días fríos y cortos para darle pasos a los mas cálidos y de mayor luminosidad. Así como la naturaleza renace cada año en esta época, ¿será que la economía pueda seguir la misma suerte? ¿Al menos en términos de expectativas?
La economía no es un juego, pero los experimentos, la imprudencia de quienes conducen la cosa pública y esta enfermiza costumbre de repetir las mismas recetas que sobradamente dieron muestras de su fracaso, se pagan en la calle con: décadas de déficits que nos hacen mas vulnerables, un asistencialismo creciente que profundiza la decadencia, las deudas (y el criterio de su utilización), una inflación desbocada, tasas de interés galácticas, una moneda despreciable, reglas de juego descartables, desconfianza, desconcierto, populismo y, volvemos a empezar.
Asumamos por un momento qué somos un club deportivo. Hace más de 70 años qué no ganamos un torneo oficial, seguimos en caída libre, bajamos cada año de categoría, los jugadores que podemos acceder claramente son de un nivel cada vez mas más bajo y en el mismo escenario, los dirigentes se hicieron ricos y los socios que pagan la cuota somos en gran parte rehenes de este destino. Los datos de la realidad lo indican.
Seguimos jactándonos qué somos diferentes y superiores porque en algún momento pudimos construir un predio, ganar un campeonato y porque individualmente tenemos más de una estrella, pero: como equipo, estamos al horno. Entramos a la cancha enemistados, no tenemos un plan de juego, no tiramos una pared y si podemos, hasta nos hacemos algún que otro gol en contra, como si creyendo que así vamos a derribar al técnico, cuando lo que se hunde es el equipo y la institución en conjunto.
El verdadero desafío
A base de golpes, la gran mayoría nos estamos dando cuenta adonde estamos parados, más allá que las urnas indiquen lo contrario. Digo que en algún momento vamos a razonar sobre criterios básicos sobre cómo llegamos a este estadio y como el mundo logro superar estas instancias. Aquí seguimos discutiendo poder de un club fundido.
Está claro que con cuentas deficitarias para sostener artificialmente lo que podría producir y hoy genera gastos, es inviable pensar en un horizonte diferente.
Después como lo financias es otro tema (deuda o impresión), pero eternamente no podemos seguir narrando el problema y no encaminar la solución.
Solo para enfocarnos en los últimos 10 años, la población creció +12% cuando la economía tan solo un +9% (es decir 0.9% anual), técnicamente estamos estancados pero en un mundo que avanza, lo que resulta es que claramente retrocedemos.
Al igual que un club fundido, el presente amerita de soluciones alternativas a las hasta aquí ensayadas, que se alejen de las prácticas que nos involucionan y consensuar lo que viene a criterio, con visión de largo plazo y fundamentalmente, con un esfuerzo compartido (más enfocado en quienes hasta hoy no lo hicieron).
Es mucho pedir, pero este el único camino que nos puede devolver las expectativas.
Pagamos los costos, pero ¿cuándo una buena?
Todo en la economía se inicia cuando alguien, estudia las necesidades propias o de su prójimo. De brindar soluciones a esa necesidad se trata, y a partir de la solución, alguien estará dispuesto a pagar un precio por ella. Allí comienza a rodar el privado, el único que genera valor agregado en la economía y que luego el Estado en sus diversas manifestaciones potencia o destruye este iniciativa.
Las potencia, cuando el Estado se dispone a brindarle soporte a las iniciativas privadas, restándoles burocracia, cargas administrativas, impuestos y compitiendo a la par de quienes generan las riquezas que luego se distribuyen en función del aporte que cada parte agrega en la cadena de valor.
Las destruye, cuando el Estado se antepone entre privados en la lógica de la dinámica económica, creando un entramado impositivo indescifrable, generando burocracias que desalientan iniciativas e instalando la ideología de distribuir lo no generado, como si por arte de magia la riqueza fuera obra de los deseos y no de un trabajo planificado.
Últimamente las ideologías vacías de contenido pero de estridentes mensajes, nos fueron alejando entre pares, distanciando de la realidad y del mundo que crece.
Independientemente de quienes sean los que próximamente tomen las riendas de este caballo desbocado, hay un agenda impostergable que abordar y es la de recomponer la dirección, el norte de nuestra economía, acordar un rumbo y sostenerlo, requiere consenso, pero sin él, el futuro es inimaginable en términos lógicos.
La agenda impostergable…
• Un Estado que compita a la par de los privados, menos costoso y más eficiente.
• Que priorice la iniciativa privada, estimulándola con una menor carga impositiva.
• Que asegure los conceptos de la libertad económica y propiedad privada, que la administración trace un futuro previsible y coherente.
• Y que la justicia deje atrás las cenizas que hoy sepultan su valor